El autismo: definición, síntomas e indicios

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que ya se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital.

Los síntomas fundamentales del autismo son dos:
• Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social.
• Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

Los indicios que pueden ser indicativos del TEA en los niños son:
• En la guarderia y en la escuela, hay falta de interés por los otros niños.
• No comparten intereses (no acostumbran a señalar con el dedo aquello que les llama la atención para compartirlo con los demás).
• Ausencia de juego simbólico (dar de comer a muñecas, hacer cocinitas, jugar a coches como si fueran de verdad, etc.).
• Se establece poco contacto visual y no observan la expresión de la cara del interlocutor cuando juntos están viendo alguna cosa inusual. No acostumbran a realizar la sonrisa social.
• Su lenguaje, si existe, es literal (no entienden las bromas, los chistes, los dobles sentidos ni las metáforas).
• Evitan el contacto físico o les gusta más bien poco. Acostumbran a tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva. Frecuentemente existe poca sensibilidad al dolor.
• Reaccionan poco ante la voz de sus padres, lo que puede hacer sospechar de un déficit auditivo.
• Presentan intereses inusuales. Además, son repetitivos y no compartidos.
• Pueden mostrar comportamientos extraños, repetitivos y auto estimulantes como el balanceo, el movimiento de aleteo de manos o caminar de puntillas entre otros.
• Los que presentan más nivel intelectual, notan que son diferentes y no entienden qué les pasa. Son la pieza del puzle que no sabe acoplarse ni encajar en el tablero social.

En el mundo, 1 de cada 68 niños nacen con autismo, se presenta en todos los grupos étnicos, y en cualquier nivel socioeconómico; siendo los niños más afectados por este trastorno que las niñas, en relación 4:1. Con el tiempo, su frecuencia ha sufrido una tendencia al aumento (las actuales tasas de incidencia son de alrededor 60 casos por cada 10.000 niños). Debido a este incremento, la vigilancia y evaluación de estrategias para la identificación temprana, podrían permitir un tratamiento precoz y mejorar los resultados (Cala Hernández, 2015)

10 cosas que una persona con autismo quisiera que todos supieran

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Comprender el autismo incluye diferentes ámbitos: clínico, epidemiológico, psicológico, etc. Pero dentro de la concienciación, debemos tener en cuenta a la persona con este trastorno, de cómo se integra a la sociedad. Esta es una de las razones por las que este día busca el empoderamiento de ellos y también un entendimiento más cercano del trastorno. Según la especialista Ellen Notbohm, es de suma importancia que las personas externas comprendan los elementos básicos del autismo con el fin de lograr una mejor inserción social:

  1. Ante todo, soy una persona.

El autismo representa sólo un aspecto de su personalidad, y no lo define como persona. Limitándolos a ser reconocidos sólo como personas “autistas” pueden establecer bajas expectativas de esa persona para con sus metas a futuro o crecimiento personal.

2. Mis percepciones sensoriales están alteradas.

La integración sensorial es, posiblemente, el aspecto más difícil de entender en el autismo. Significa que las imágenes, sonidos, olores, gustos y texturas del día a día que posiblemente tú no notes, son estímulos fuertes (inclusive dolorosos) para las personas con autismo

3.Recuerda distinguir entre “no quiero” y “no puedo”

El lenguaje receptivo y expresivo, así como el vocabulario, pueden representar grandes retos para aquellos con el trastorno. No se trata de que no presten atención a las instrucciones, sino de la dificultad para comprenderlas, precisamente por la gran cantidad de estímulos a los que están expuestos.

4.Soy un pensador concreto.

Esto significa que interpretan el lenguaje muy literalmente. Se aconseja evitar las frases idiomáticas, los juegos de palabras, los matices, el doble sentido, las inferencias, las metáforas, las alusiones y el sarcasmo.

5. Ten paciencia con mi escaso vocabulario.

Presentan ecolalia: repetición de ciertas palabras o frases que alguien más dice, pero es posible que no conozcan las palabras para describir sus sentimientos. Debido a esto, el lenguaje corporal, retraimiento, agitación u otras señales son importantes reconocerlas.

6.Me oriento visualmente cuando el lenguaje me es difícil.

De acuerdo a Notbohm, es importante mostrarle a la persona con autismo cómo hacer algo y no sólo decírselo. Asimismo, es esencial la repetición, ésta les ayuda a aprender lo desconocido. Un cronograma visual representa una extraordinaria herramienta para aliviar el estrés de tener que recordar lo que sigue. Esta representación gráfica es de suma ayuda para la transición entre actividades.

7.Concéntrate en lo que puedo hacer, en vez de mirar lo que no puedo.

Evitar las críticas, elogiar y mejorar las fortalezas y talentos. Como todo ser humano, es difícil que las personas con autismo aprendan en un entorno de críticas, aunque sean “constructivas”.

8.Necesito ayuda con las interacciones sociales.

Aunque parezca que no quieren relacionarse socialmente, a las personas con autismo, se les dificulta iniciar una conversación o unirse a un juego. Si las demás personas participan en esta inclusión será más fácil. Para ellos es complicado leer expresiones faciales, el lenguaje corporal o las emociones de los demás.

9. Identifica los factores detonantes de mis estallidos.

Contempla que los cambios radicales de humor suceden porque uno o varios de sus sentidos se han sobresaturado.

10. Quiéreme sin condiciones, en especial si eres miembro de mi familia.

Ver el autismo de la persona como una habilidad diferente en lugar de percibirla como una discapacidad.

De la concienciación a la aceptación

En los últimos años, por campañas en diferentes medios, se ha observado una mayor conciencia en la población sobre este trastorno; pero simplemente eso: la población conoce de la existencia de las personas con autismo, de los diferentes signos y síntomas que se presentan en el niño para un diagnóstico temprano, cómo ellos ven y sienten el mundo. Pero no se ha llegado a un estado de aceptación del trastorno. Se lo presenta como una enfermedad, algo que se debería evitar que tengan los niños; aumentando el miedo de las familias y grupos escolares de “tener a un autista” entre ellos.

Debemos buscar la aceptación del autismo, tratar a las personas autistas como miembros de un grupo minoritario que tienen los mismos derechos que los demás. Cambiar el objetivo para los autistas de “indistinguible” o “recuperación” a vivir con los apoyos necesarios y obtener la igualdad de oportunidades con neurotípicos, apoyando a los autistas como son. Significa ayudar a los niños autistas a convertirse en adultos autistas, en lugar de estar de luto por el niño neurotípico inexistente que nunca fueron.

En este Día de la Concienciación del Autismo, busquemos abrazar el autismo como una parte natural del espectro de la diversidad humana y aceptar el autismo como una de las muchas maneras legítimas, significativas y valiosas de experimentar el mundo.